Problemas comunes en la lactancia

 

Si cada vez que crees que le estás pillando el punto álgido de la sabiduría de la lactancia, un mordisco te hace pensar que no es así, tranquila, puede que te encuentres con algunos problemillas. Les pasa a muchas madres. Te contamos algunos de los problemas comunes con los que te puedes encontrar a la hora de dar pecho a tu bebé.

Se suelta

Esto puede indicar que tu bebé no se ha enganchado correctamente a tu pecho. Intenta recostarte en la cama o a lo largo en un sofá, con almohadas que te apoyen la espalda. Coloca a tu bebé boca abajo sobre ti, esta postura le ayudará a engancharse correctamente.

Si todo lo que tienes a mano es una silla al uso, mueve las caderas hacia delante y recuéstate hacia detrás. Para ayudar a tu bebé enganche más profundamente tu pezón, puedes presionar ligeramente tu pecho con los dedos y el pulgar en paralelo a sus labios.

Se atraganta

Si tu bebé escupe en cada toma, tu leche probablemente salga muy deprisa. También conocido como relejo de eyección de la leche, para reducir la velocidad del flujo de leche, puedes aplicar una contrapresión en el pecho opuesto: coloca la palma abierta sobre el pezón y empuja hacia el pecho mientras cuentas hasta cinco. La calve es frenar la leche antes de que empiece a brotar, así que puedes usar esta técnica al comienzo de cada toma y repite de dos a cinco veces. También puede ayudar darle solo un pecho en cada alimentación.

Se duerme

Si tu bebé se queda dormido en el momento en el que le vas a dar el pecho es posible que tu pezón no esté lo suficientemente introducido en su boca para despertar la succión activa.

También puede ser que necesite un flujo constante de leche para seguir comiendo.

Para ayudarle a que se mantenga alerta puedes hacer compresiones en tus senos mientras come. Puedes hacer pequeñas compresiones con la mano en forma de C en el pecho en intervalos de cinco compresiones luego soltarlo el mismo tiempo. Repetir.

Favoritismos

Tus pechos y tus pezones no son idénticos, por lo que es común que un bebé tenga preferencia por un lado o por otro. Una solución es posicionar a tu bebé en su pecho preferido y manteniendo la posición deslizarlo hacia el otro antes de que se enganche. Si ves que no funciona o que tu bebé está sano y no tiene necesidades especiales puedes darle solo un pecho, no pasa nada. Puedes sacarte la leche o dejar que se seque, aunque en algunas mujeres esto puede suponer que un pecho sea más grande que el otro hasta que el bebé deje la lactancia.

Mordidas

Si tu bebé tiene dientes y está bien enganchado sus dientes no deberían tocar tu pezón. Si se las arregla para morderlo, haz lo posible por no reaccionar gritando o de manera repentina, porque podría seguir mordiendo simplemente para ver cómo reaccionas la próxima vez. Por el contrario, algunos expertos sugieren que lo sueltes del pecho, lo coloques en el suelo en un lugar seguro y digas “esto le hace daño a mami” con una cara neutral. Ahora deja la habitación por un momento, luego vuelve, mírale a los ojos y di “no puedes morder”. Ahora deja que se enganche de nuevo. Si le están saliendo los dientes intenta darle algo fresco para masticar antes de empezar a comer.

Puedes notar que tu bebé se engancha más fuerte conforme va durmiéndose al final de la toma. En el momento que vayas notando que sus párpados empiezan a cerrarse, pon tu dedo meñique en un lado de su boca para romper el sellado y desliza tu pezón hacia fuera.

¿Eres nueva en la lactancia?

Aquí tienes tres de los obstáculos más comunes

1 Adiós a tus sujetadores de hasta ahora.

Dos o tres días después del nacimiento de tu bebé el calostro habrá desaparecido y en unas semanas tu cuerpo habrá calibrado el suministro para las necesidades de tu recién nacido. Hasta entonces, puedes aliviar el dolor y la incomodidad aplicando compresas frías que bajen la inflamación entre tomas, toma un analgésico según las indicaciones de tu médico y haz la lactancia a demanda. Ponte un número de referencia cercano a 10 tomas cada 24 horas, aunque suponga en algunos casos despertar a tu bebé. Tómate una ducha tibia antes de dar el pecho y masajea suavemente tus senos durante la lactancia para estimular el flujo de leche, deja drenar un pecho antes de pasar al otro.

2 el enganche

El dolor en los pezones de esas primeras semanas puede llegar a ser tan intenso que muchas mujeres piensan que es lo normal. Pues no, puedes sentir alguna molestia, pero si estás sufriendo de verdad es hora de pedir ayuda. Un asesor de lactancia puede ayudarte a colocar bien a tu bebé en tu sillón de lactancia para asegurarse de que está en la postura correcta para engancharse a ti. Que saca los labios, que apriete la barbilla y que su oreja y su mandíbula y sus orejas se muevan lentamente. Para evitar que tu bebé tire de tu pecho hacia debajo, sostenlo cómodamente, inclinándose hacia detrás y alinea su nariz con tu pezón para alentarlo a que abra la boca completamente.

Ves probando posiciones que te sean más cómodas.

3 Te sientes hinchada

Si tienes un bultito doloroso en el pecho podría ser un conducto de leche obstruido. Puedes ser más propensa a ello las primeras semanas si tu bebé no vacía el pecho completamente, o más adelante si vas a reducir las tomas. Aunque el dolor es el síntoma secundario más común, los tapones no tratados pueden convertirse en mastitis. Para deshacerte de ellos sigue amamantando de esta parte mientras masajeas los pechos para ayudar a destaponar el conducto y hacer que la leche fluya de nuevo.

Si tienes fiebre o síntomas parecidos a una gripe, ve a tu médico. Los antibióticos y seguir dando pecho por ese lado deberían ayudar a resolverlo rápido.

 

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