6 Razones para vencer el miedo a la lactancia

Si tienes miedo de amamantar, no estás sola. Muchas madres temen o por lo menos le tienen cierto respeto a la idea de amamantar a su bebé, y al contrario de lo que podamos pensar, es un sentimiento que afecta tanto a madres primerizas como a las que ya han sido mamás. Las madres primerizas por no saber qué esperar: ¿dolerá?, ¿comerá lo suficiente?… y las madres veteranas pueden haber tenido una experiencia negativa con sus hijos mayores.

Puede que descartes del todo la idea de dar el pecho a tus hijos y es una decisión comprensible y totalmente respetable. Pero si lo que te aparta de la lactancia no es un convencimiento en firme sino una serie de miedos, aquí te contamos una serie de razones por los que desmitificarlos.

1. Tienes miedo a que la lactancia duela

Seamos clara, la lactancia no es fácil. Con esta afirmación no queremos ser pesimistas, sino más bien realistas. Son muchas las mamás que después de amamantar a sus hijos afirman que al principio les dolió un poco y sentían la lactancia como un momento incómodo, sensible y algo doloroso. En ocasiones, los pezones agrietados, las ampollas y el sangrado son comunes entre las primeras semanas de la lactancia

Por después de haber leído esto vamos a decirte por qué no debes sentir miedo: tu cuerpo se ajusta. Todos los comienzos son difíciles, y la lactancia no iba a ser diferente, después de las primeras semanas, amamantarás a tu bebé sin problemas. Tus senos se “endurecerán” y no se sentirán tan sensibles a la lactancia. También aprenderás a enganchar y desenganchar a tu bebé para que no duela.

2. Tienes miedo de que tu leche gotee

Seguro que has escuchado historias de verdadero terror en este aspecto. Las mamás en reuniones o de pie en la cola de cualquier establecimiento con las camisas manchadas por la fuga de leche.

Nuestros cuerpos hacen cosas extrañas, incluyendo leche goteando. Tal vez tu bebé se quedó dormido o se perdió una sesión de extracción. Te sientes agotada y la leche no tiene otro lugar adonde ir.

Hay mamás que no han sufrido esta situación algo incómoda, y otras que sí, pero en todo caso no tienes porqué preocupar, ya que la fuga de leche no es inevitable. ¿Por qué? Porque vendrás preparada con almohadillas de lactancia, las hay lavables o desechables, y evitan que tu leche gotee sobre tu ropa. Úsalos debajo de tu sujetador y problema resuelto.

3. Tienes miedo a sentirte atada por la lactancia

Has escuchado con qué frecuencia los bebés tienen que ser amamantados, y especialmente los primeros días y semanas de vida. Piensas que puedes verte atrapada en el sofá o en tu sillón de lactancia sin ningún lugar adonde ir, mientras que todos a tu alrededor pueden ir y venir a su gusto.

Tú quieres también ir a tu antojo, e irás. Pero al menos, durante las primeras semanas disfruta del hecho de que alguien te traiga, por ejemplo, el desayuno a la cama. Despreocúpate de tus otras obligaciones por un tiempo y céntrate en ti y en tu bebé y disfruta de ese momento, porque durará un abrir y cerrar de ojos, ya verás.

4. Tienes miedo de que tu cuerpo cambie (o no vuelva a la normalidad)

Olvidas que tu cuerpo no se reduce al tamaño previo al embarazo justo después del parto. De hecho, es algo que llevará un tiempo, intenta no agobiarte con esto. Y ya sea que amamantes o no, tus senos inevitablemente también cambiarán.

Para algunas, que sus pechos se agranden puede ser un cambio bienvenido, pero para otras mujeres puede ser un inconveniente, ya que no quieren ver alterada del todo su forma física. También tienes miedo a lo que puede sucederle a tu cuerpo después de dejar de amamantar. ¿Se verán tus senos como globos desinflados?

Por qué no deberías sentirte asustada: por ahora, estás acostumbrada a que tu cuerpo cambie. Tu barriga es grande, tu cuerpo se está hinchando y todo cambia para el bebé. Pero igual que ha cambiado, con paciencia y si lo necesitas, también con algo de ayuda, tu cuerpo volverá a la normalidad si te lo propones.

5. Tienes miedo de que la lactancia sea sexualmente estimulante

Algunas mujeres están preocupadas sobre lo que hará la lactancia en su estado mental. Aunque los senos son para amamantar, nos hemos acostumbrado a verlos con un carácter sexual.

Por qué no debes sentirte asustado: no hay nada sexual sobre la lactancia de un bebé. Estás en un estado mental diferente. La falta de sueño lo deja sin inclinaciones sexuales cuando tu bebé está tomando el pecho. La lactancia materna hará que te sientas relajada debido a las hormonas, pero no de una manera sexual.

6. Sientes miedo de fallar con la lactancia

Dejar de lado esta presión es una de las mejores cosas que puedes hacer por ti misma. Si pruebas y la lactancia se vuelve para ti demasiado difícil, siempre puedes parar y no por eso sientas que eres menos madre o que has fallado a tus hijos.

Cuanto menos se vincule la lactancia materna como una medida de tu autoestima, más éxito tendrás como madre. Esto no significa que amamantarás por más tiempo. Pero sí te verás a ti misma como una madre, una gran persona, independientemente de cuánto tiempo dure la lactancia o si decides amamantar o no.

Si finalmente vences tus miedos y decides iniciarte en el mundo de la lactancia, en Sillón de Lactancia estaremos encantados de ayudarte en la elección del sillón más confortable.

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