5 tips para crear un espacio de lactancia confortable

La lactancia es un vínculo muy especial entre la mamá y su bebé, pero nadie dijo que fuera fácil. Lo principal que se necesita en este momento es tranquilidad y comodidad, por lo que agradecerás si das el pecho en una estancia en la que tengas a mano todo lo que necesitas para disfrutar de vuestro momento.

Si sigues algunos de los consejos que te proponemos verás cómo notas la diferencia y vivirás la lactancia como una experiencia lo más placentera posible para ti y para tu bebé.

Una zona de lactancia cómoda y bien abastecida puede ayudarte mucho a relajarte y a evitar que tengas que hacer malabarismos cada vez que necesites algo.

1. Lo primero y primordial es tener un sillón de lactancia cómodo y fácil de limpiar. Elige un modelo de silla que te guste y con un tejido fácil de limpiar. Mira bien que tenga reposabrazos anchos y acolchados que te permitan un mejor posicionamiento al amamantar. Las sillas ajustables o reclinables son excelentes, pero asegúrate de que podrás manejar la silla cómodamente desde una posición sentada. Encontrarás más consejos para elegir tu sillón de lactancia aquí.

2. Pon una mesita de apoyo cerca de tu sillón. Elige una mesa resistente con cajones o cubículos de fácil acceso para guardar los elementos esenciales de lactancia como pueden ser cremas, pañuelos, toallitas, etc. Pero no pienses únicamente en objetos sino también guarda un espacio para otras cosas como agua o tu revista o libro favorito, ¡incluso dulces! La lactancia quema una tonelada de calorías y puede dejarte con poca batería porque lo que nada mejor que un subidón de azúcar 

3. Una buena almohada de lactancia puede ser como un regalo caído del cielo, especialmente en esos primeros días y semanas en los que dar de mamar puede ser difícil. Las almohadas de lactancia ayudan a mantener al bebé en la posición de lactancia adecuada sin que sufras tensión en el brazo. (Incluso un bebé pequeño puede llegar a ser sorprendentemente pesado cuando se lo mantiene en la misma posición durante un tiempo prolongado). Las almohadas de lactancia son también útiles para la barriguita o para apoyar a los bebés que no pueden sentarse solos.

4. Pon un reloj con temporizador y ten a mano una libreta o bloc de notas para llevar un registro de la alimentación. Tener un seguimiento de las tomas de tu bebé es una forma tranquilizadora de asegurarte de que estén comiendo lo suficiente. Los pediatras recomiendan registrar el tiempo y la duración de cada alimentación, así como la cantidad de pañales mojados y sucios que produce el bebé cada día. Esta información, combinada con controles de paso regulares, permitirá a tu pediatra controlar los hábitos alimenticios de su bebé e identificar posibles problemas.

5. Juega con la iluminación. La poca luz crea una atmósfera acogedora durante las comidas nocturnas, pero también puede dificultarlas. La iluminación es un elemento importante a la hora de decorar las habitaciones en general, pero cuando se trata de hacerlo bien, en el caso del espacio para la lactancia, la mayoría de las mamás se quedan en la oscuridad. La iluminación suave reduce el contraste entre la luz y la oscuridad, evitando la sobreestimulación y proporcionando a los ojos sin desarrollar del bebé un descanso muy necesario. Pero también podemos correr el riesgo de pasarnos de luz suave, por lo que lo más recomendable es tener un atenuador o moderador de la intensidad de la luz, para que así podamos graduarla a nuestro gusto y necesidad.

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